Yo al hombro me encajaba un tallo de guineo, aquí a la espalda amarrado con una vena y más encima otro

(FRySSI,TEM,105) -Constancia Pazmiño - La Providencia

Entrevistador 1: ¿Cómo sacó a sus diez hijos adelante usted sola?

Constancia Pazmiño: Ahí dándole, trabajando pues, yo trabajaba lo ajeno. Yo iba a coger café, yo iba a trabajar, yo lavaba, yo criaba puerco, yo engordaba puerco, yo mataba puerco en la casa. Yo no compraba manteca, tenía tarro sobre tarro de manteca en la casa. A mí me gustaba trabajar y me gusta todavía sino que ya no puedo, ya no puedo trabajar, ya me canso, ya como que se me agota la vida. Yo al hombro me encajaba un tallo de guineo, aquí a la espalda amarrado con una vena y más encima otro… loma abajo yo cargaba palma, sacos de palma de un cerro a otro, y ahí. Ya en la casa ya la muchachada me ayudaban, mi mamá, mi papá a pelar esa palma, la secábamos, la pelábamos vuelta y ya vendíamos, para la comida. Yo criaba bastante gallina, me gustaba criar puerco.    

Entrevistador 1: Así que ha sido muy trabajadora.

Constancia Pazmiño: Ay, hasta mucho. Yo cogía y sembraba higuerilla y me iba con mi saco de higuerilla al pueblo a vender para comprar la comidita, porque donde lo mandaba a él, ya no llegaba con nada. Solo con la cabeza loca, por eso yo le decía: “Ni te mando, ni te da vergüenza que quieres vagar, si quieres vagar, ándate. Yo ya no te voy a dar nada para que lleves a vender”. Yo cogía mi saco al hombro, para ese entonces no había ni carro, sino que por esos trillos al pueblo. Loma arriba por donde Pablo Macías había que subir esa loma y bajar allá aguas turbias, esa otra loma, en tiempos de invierno era terrible esas caminatas. Ya después hicieron ese carretero, ahora ya quedó ese carretero. Se murió mi papá, después se murió mi mamá, como tenía por ahí mis cositas. La mujer de Noé Intriago ella me ayudaba, yo entregaba café allá, ella me daba plata, yo le compraba el vestidito para enterrarlo, hacer el ataúd, todo.

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