Victoriano Zambrano y Dolores Martínez – Periqueame

FRySSI,TEM,189 - Victoriano Zambrano y Dolores Marquínez - Periqueame

A veces las madrastras son de maltrato para los entenados, nos mezquinaba las cosas, nos castigaba

VICTORIANO: Él nunca nos maltrataba, pero ya llegó la madrasta, era bien rígida, yo tenía como unos 5 añitos, pero yo no aguanté, otro hermano que me seguía también se fue, por Quevedo.

SRA VILMA: ¿En qué consistía el maltrato?

VICTORIANO: A veces las madrastras son de maltrato para los entenados, nos mezquinaba las cosas, nos castigaba, nos hacía castigar, ella no nos castigaba  pero nos hacía castigar; ya como se iba a trabajar por otros lado, cuando llegaba le decía que esto hice y lo otro, le aumentaba más, después ella cayó enferma con cáncer, la llevaron a Guayaquil, después la trajeron a morir a san Isidro, se terminó ella también, así fue la vida de nosotros.  

Había que levantarse a las 4 de la mañana a rayar maíz para hacerles tortillas, los corbiques con queso rallado, había que asar verde bastante, la sal prieta, el maní quebrajado, desayuno manaba que le decían

SRA VILMA: ¿Cómo se llevaron, usted ayudaba a sus papás?

SRA SANTA: No era grande la finquita, trabajaba con los trabajadores, nosotros cocinando, a dejar el almuerzo, antes había las tres comidas que dar, ya de mañana se iban desayunando, de tarde venían a la merienda, y cocina y cocina.

SRA VILMA: ¿Qué comida sabía preparar para darle al trabajador? 

SRA SANTA: Reinaba el caldo de hueso, de carne, que había que comprar el día domingo para atender al trabajadorcito, y menestra de verde, yuca.

SRA VILMA:  Y los desayunos.

SRA SANTA : Había que levantarse a las 4 de la mañana a rayar maíz  para hacerles tortillas, los corbiques con queso rayado, había que asar verde bastante, la sal prieta, el maní quebrajado, desayuno manaba que le decían.

A las cuatro de la mañana ya no estaba llamado a desgranar maíz, con sueño dormidas a veces nos quedábamos, estaba la lámpara alumbrando porque no había alumbrado eléctrico, y nosotros que roncábamos ahí encima del maíz

SRA VILMA: ¿Cómo era con usted su papá?

SRA SANTA: Ellos no nos maltrataban, aunque de la casa nadie salía, de repente nos llevaba a bailar, mi papá era el que le gustaba sacar porque la viejita quedaba bravísima, ella no iba, decía: andar en zanganadas buscando hombre por allá, eso decía ella, quedaba bravísima y a las cuatro de la mañana ya nos estaba llamado a desgranar maíz, con sueño dormidas a veces nos quedábamos, y ese maíz estaba la lámpara alumbrando porque no había alumbrado eléctrico, nos levantaba y nosotros que roncábamos ahí encima del maíz.

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