Una madre y un hijo

Leandra Gabriela Ureta Intriago – 14 años

Río Mariano Tutúmbez

Me lo contó Mercedes Intriago

Era una vez una madre que tenía un hijo que la discriminaba, la criticaba y le daba vergüenza salir con ella, porque tenía las manos quemadas.

Llegó un día en medio de una conversación, el hijo le preguntó: madre, ¿por qué tienes las manos quemadas? La madre le respondió mirándole a los ojos: porque gracias a mí tú estás vivo, pues yo metí las manos al fuego para salvarte, para sacarte de esas llamas.

El hijo llorando, arrepentido y avergonzado, besándole las manos y acariciándola, le dijo: madre, tú tienes las manos más lindas del mundo.

Moraleja: debemos amar a nuestra madre con sus defectos y todo, porque ella es la que nos dio la vida, la que nos llevó nueve meses y la que se preocupa cada día por nosotros y si de algo estoy segura es de que ella no dudaría en dar la vida por nosotros.

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