Por su marido usted no abandone su trabajo

FRySSI,TEM,258 - Martha Solórzano - San Isidro

Entrevistador 2: ¿Y qué plato usted se acuerda que antes lo hacían que ya ahora ya casi no se hace?

Martha Solórzano: Ese casi era el especial porque…nosotros por ejemplo cuando nos produce lo que antes se hacía lo hacemos porque mi hija sí sabe cocinar. Yo ahora ya no cocino, yo ahora me hago la aniñada porque yo hasta que ella se jubiló…ella trabajó hasta cuando estaba soltera. Y yo le dije a mis dos hijas “Ustedes tienen su trabajito, así su marido les pida que se queden en la casa por su marido usted no abandone su trabajo porque usted tiene que tener su trabajo personal y su trabajo personal no lo van a abandonar” porque si el yerno se porta mal yo tengo derecho a ir porque yo sé que ella trabaja y tiene como darme algo. Eso le decía yo a ellas y ninguna se dejó. Ya Marlene, ella se graduó aquí, se enamoró y se casó con un esmeraldeño. Allí estudió la universidad, allá después fue profesora y ya ahora es jubilada. (INAUDIBLE*) Y ahí terminaron y cogieron trabajo. Mire, y yo eso le decía no deben desaprovechar lo que uno les ha dado porque a veces los maridos no son seguros, ellos se vuelven mezquinos, no quieren dejar que las mujeres tengan su trabajo y yo les ayudé a todos. Después ella se metió al colegio a distancia y ahí también le ayudé. Y así como tuve esa suerte de entrar de tercer curso a ser secretaria y jubilarse, de continuar y continuar.

Entrevistador 3: Y ¿Antes solo se casaban por iglesia?

Martha Solórzano: No, yo me casé por la iglesia. Marlene también. Una se casó aquí en San Isidro en civil pero una se casó en Portoviejo y otra se casó en Esmeraldas.

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