Mi padre cogió con un machete ¡pin-pin!, me cortó las trenzas. Lloré, lloré, lloré

FRySSI,TEM,233 - Aclis Dioselina Moncayo Gutiérrez -San Isidro

Mi madre me había hecho unas trenzas y una tía me había regalado una cinta, me hicieron los lazos de las cintas y un cerquillo, me cortaron un poquito, pero no era demasiado. Mi padre cogió con un machete ¡pin-pin!, me cortó las trenzas. Lloré, lloré, lloré

Aclis: Mi juventud, fue pésima. ¿Si se acuerda de mi padre cómo era? Marconi. Era Machista, unas palizas, si…

Hija de la Sra Aclis: Cuente cuando le cortó las trenzas.

Aclis: Una vez era mi cumpleaños y yo salía; yo estaba como de unos 8 o 9 años. Mi madre me había hecho unas trenzas y una tía me había regalado una cinta, me hicieron los lazos de las cintas y un cerquillo, me cortaron un poquito, pero no era demasiado. Mi padre cogió con un machete ¡pin-pin!, me cortó las trenzas. Lloré, lloré, lloré. Porque así era mi padre, a nosotros nos daba palo y mi madre lloraba, mi madre sufrió un montón. Ahí, me dijo mi mamá: “bueno el pelo te va a crecer, flaca”, porque a mí nunca me decían el nombre, yo era flaquita, ahí me ponían muyuyo, para que ahí esté el pelo, ya no se me viera para acá los flequillos y me creció el pelo.

Entrevistador 1: ¿Por qué hizo eso su papi?

Aclis: Es que era así él pues. Él era enojado. Y de ahí, mire que cuando él iba borracho, ya nosotros lo veíamos de lejos, de una loma: ¡IIIIIIUUUUUUGGG madre! ¡Ya viene mi papá! Nosotros corríamos, teníamos un saco o un costal y le metemos la ropa, colchitas, por una azotea nos tirábamos abajo. Ya le teníamos barrido nosotros, de las lonas que recogían café, mi mamá las hacía lavar para extendernos ahí, pues para dormir ahí. Pues y ya cuando él se dormía, ya mi madre daba un silbido, era la señal que mi padre se había dormido, teníamos que pasar por una azotea, así se llamaba antes, y ahí pasando los más pequeños. Una vez recuerdo, ya era tarde, llegó bravísimo, cogió y quebró ollas, platos, cuando yo me asusté. Porque a mi mamá le dañó con la uña, le dañó aquí en el rostro, mi mamá era bañadita llena de sangre, entonces, yo grité durísimo porque yo decía que se le había destripado los ojitos. Ahí entonces, cogí un frasco de ají que había en la mesa, lo tiré por la escalera. ¿Y por qué lo tiré por la escalera?, de lo asustada, él coge un machetito, que le decían de picar caucho, saca ese machete y me da dos planazos en la espalda y uno aquí. Llega mi tío Vicente, que traía queso de Don Juan y dormía ahí en la casa, en la mañana se venía a lo que era la Mocora, cuando ya nadie lo recibió, porque yo era la primera que lo iba a coger, y ya estaba caída debajo de la escalera, cuando dice: “¿Y qué le pasa a la flaca? Ahí se dio cuenta mi mamá que él creía que yo estaba escondida, no estaba escondida, me había dormido, me había orinado, de ahí me cogieron, me subieron. No sé a qué hora me levanté, pero como que había estado en un sueño, con dolor de cabeza.

Entrevistador 1: ¿Y de su niñez que se acuerda?

Aclis: De mi niñez: criar todos mis hermanos, desde pequeñita. Sí, cuando ya me casé eran engreídísimos, el Tomás y el Alexis; entonces, ellos me decían: “Aclisita, no te cases, no te vayas”. Porque ellos sabían que yo era la que los criaba, la que los daba de comer y todo. Quizás, no sé digo, fue de hostigada, no sé.

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