Mi esposo todas las semanas compraba tres paquetes

Bendecimos las velitas para velar a los santitos. Me gustaba cuando estaba en mi casa, compré una lamparita pequeñita porque de anteriormente casi no había velas no comprábamos, una lamparita de tubo. Todas las noches, ¡pero de noche!, de día solamente los sábados y domingos. Una vez se me quemó mi casa, la primera. Y le cuento que yo tenía un miedo de prender velas, ni lámparas yo era miedosa porque parecía que me volvía, que se volvía a quemar la casa. Antes no había luz pues, más era con querosín y esas velitas casi ni comprábamos. Y después sí, ya mi esposo todas las semanas compraba tres paquetes, a mi esposo le gustaba que prenda velitas. Y a mí me daba miedo porque parecía que me volvía a quemar.

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