Manuel Arias – Cañaveral

FRySSI,TEM,310 - Manuel Arias - Cañaveral

Celoso, eso es lo peor que hay. Los celos matan a la persona

Hasta mi abuelo yo casi no lo conozco. A mi papá y era bien verdugo, mi papá ahí era bien verdugo, celoso, eso es lo peor que hay. Los celos matan a la persona. Lo destruyen a la antigua; aquí siempre ha estado mi casa, y el que va está conversando aquí ¿no?, con el que llegaba, él era el que se enfrentaba. Y le digo: ¿qué le pasó papi? Ella también quería conversar, siempre le decía, pero con buenas palabras. Ella también quiere oír la conversa, divertirse, conversar, pero él no le dejaba conversar ni con Roberto, ni con nadie. No, ni salir a bailar. Allá, estese por allá, cuidado viene para acá. De ahí estaba medio, medio renguito. Pero era bien verdugo oiga; el cristiano hay que tener un poquito de educación; qué va creer que la iban a dejar a salir a bailar, que la iban a llevar a la invitaciones a las casas, de repente a comprar, no, no, no. Solamente en la casa criando pollos, puercos, gallinas. Así que, eso antes era. Era bien verdugo con la veterana. Ahorita ya no pues, ahorita como que ya la señora es la que lo domina al varón. Hay de todo. De repente la cachetada, el trompón en el oído, nunca educa a la persona. Hay palabras para la educación. Si es verduga o verdugo no, hay palabras, y ahí si se comprenden los que tienen comprensión, pero él que no tiene ¡ay¡. Lo deja, ahí queda botado, y se larga, se va.

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