La había encontrado en San Isidro en la puerta del cementerio

(FRySSI,TEM,085) - Mario Camilo Ortiz Solórzano - La Florida - Pechichal

Yo no creo, porque yo digo, se me muere un familiar: “Anda acompáñame porque tengo miedo porque el muerto me, me…” Y yo: “El muerto ya se va, ya no va a volver”. El que vuelve son los nervios, porque unas ratas ya andan caminando allá, parece que andan a caballo. Es el nervio no más, el muerto no va asustar a nadie. Decían que una chica había ofrecido una manda a una Virgen. Nunca la cumplió. Entonces la chica se accidentó y murió. Dicen que no podía estar en paz porque no cumplió su ofrecimiento. Entonces, dicen que iba en un taxi, que la lleve a tal lugar; cuando la chica ya llegó y le dijo que no cargaba dinero, le dio la dirección de la mamá. Y firmó que otro día iba a estar allá para pagar. Cuando ya llegó donde la señora, golpeó la puerta y le dijo que buscaba a esta chica y que ésta era la firma, que le ha dicho que a esa hora iba estar ahí. Y la mamá lloraba y le decía que no, que “mi hija ya tiene 7 años muerta”. Y ahora: “¿donde fue que la encontró?, le dijo: ¡dígame! ¿dónde fue que la encontró?”, decía la mamá de la niña al señor. Y dicen que le dijo que la había encontrado en San Isidro en la puerta del cementerio. Con la firma de ella, con la rúbrica todo ahí. Y la mamá ahí lloraba, de ahí la mamá dijo que era que la hija en vida había ofrecido una manda y nunca la cumplió. De esas cosas se deja creer pues, por eso se dice que la gente regresa, pero yo digo que el único que sabe es Diosito, dicen: “que el botón es malo, que esto es malo”, le digo: “y ¿quién vino de allá?” 

 

Deja una respuesta