Jacinta Chávez – Las Mercedes

(FRySSI,TEM,116) - Jacinta Chávez - Las Mercedes

Ay comadrita, usted si está matando al compadre, usted lo ha ojiado”

yo sí supe ojear, uno se hace remedios para no ojear, derretir la manteca en una olla nueva de barro, me dijeron que buscara los tres alares del… con las tres esquinas, ponerme las gotas, en ayunas levantarme y coger de los tres alares las goteras, las goteritas de agua en las vistas, porque si no yo mataba, porque el finadito, yo en la mosiedad yo lo ojie, y él no se levantaba, era caído y caído, era de rabia también, habíamos tenido disgustos. Porque así me dijo Jacinta Reyes, tuvimos que mandarla a ver a ella para ver si era ojeada, cuando dijo, me dijo: “Ay comadrita, usted si está matando al compadre, usted lo ha ojiado”. Y lo curó y se compuso hasta que le dió la enfermedad del derrame

algunas familias dicen que comían gallinazo

algunas familias dicen que comían gallinazo, me conversó ni sé que día un señor que comía gallinazo y gato. Yo digo, en un día me parece a mí que tal vez no haiga pero comer gato y gallinazo, ya, me muero de hambre. El venado ese sí cuando cogían se comía, los guatusos. Una vez nos hicieron comer gatillo y no asado ni sudado sino caldo de gatillo lo hizo hacer mi papá a mi mamá.

Decidí guardar estos pedacitos de vela, los cogí en el día del cuerpo, es para que cuiden la casa

El ya se falleció me dejó sola pero me dejó en que viva pue hasta que Dios me lleve, también digo yo me pongo a ver. Toda mi familia tienen miedo por los cabitos y no pasa nada, porque mire yo hay noches que solita duermo y no siento, ellos me acompañan. Decidí guardar estos pedacitos de vela, los cogí en el día del cuerpo, es para que cuiden la casa pero hasta aquí digo yo, cuando la he dejado sola no ha pasado nada. Pero hay veces me dicen que cuando está sola la casa pasan y oyen que golpean, pero yo los hago asustar, dicen que un día escucharon que jugaban pelota aquí, pero yo andaba para arriba, yo nunca les he dicho que tengo eso. Y ya le digo, tengo de mi mamá, de mi papá, del finadito Atanasio, del finadito Toño, de mi hijo

 

La zaragoza de repente para un dolor de estómago

La zaragoza porque de repente para un dolor de estómago, porque de repente a uno le coge un dolor no hay un remedio, vea en la orilla de allá está pero no huele, ya está cómo pasada. Eso sí pue cuando le duele el estómago a uno, uno coge esto y lo hace pedacitos, tres pedacitos, tres tiritas de estas y le pongo canelita, le pongo aguardiente un poquito, de todo aliño. don Horacio cuando cayó enfermo se lo tomaba

 

ese cigarro sirve para los piojos, le pongo cuando anido las gallinas debajo del nido, ahí no revienta piojo

ese cigarro sirve para algo, ahorita para los piojos que le pongo cuando anido las gallinas debajo del nido, ahí no revienta piojo. Mi madre hacía cigarros. Un día que yo le di botando un cigarro, pero ese si era cigarro, me dice: “¡Uhh! oye Chinta me botas el cigarro” y yo le digo, Dios la tenga en paz, Teresa esto no es cigarro, esto es horcón. Ya se había ahumado la mitad todavía y esto estaba la mitad todavía, si es que no se acaba paraece mentira

 

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