Historia de Isabel Rojas

Dicen que las personas mueren cuando las dejan de nombrar, en nuestra familia siempre mantenemos presente la imagen y el nombre de mi abuela materna, Isabel Rojas, quien aún vive en nuestros corazones, su historia de vida siempre ha impactado en mí.

Mamá cuenta que Isabel Rojas era una mujer muy dada a su comunidad, era la matrona del pueblo de San Isidro, siempre atenta, siempre alegre, muy conocida en la comunidad y todos sus recintos aledaños. Cómo no serlo, ella era una mujer que ponía su conocimiento al servicio del pueblo solo por mera vocación. 

Querida por todos, viajaba horas al lomo de un caballo hasta los campos más recónditos donde no llegaba la medicina tradicional, lo hacía para curar algún compadre que había sufrido la picadura de una culebra o porque la comadrita estaba a punto de dar a luz.

Y todo esto lo hacía a cambio de nada, repito, esa era su vocación y la puso al servicio de su comunidad y de las personas que no tenían recursos para viajar a la ciudad en busca de un médico.

Ése fue su legado heredado al mundo. Por esto y más, ella sigue viva y presente en nuestra familia, como ejemplo de solidaridad, amor al prójimo y humildad. Ella es y fue a su manera como nuestra propia Madre Teresa de Calcuta, no recibió ningún premio reconocido por el hombre o por algún gobierno, pero estoy segura que su mejor trabajo lo pagó la sonrisa de un rostro enfermo al sentir alivio o el llanto de un niño que acababa de nacer.

Escrito por su nieta: Katty Cedeño

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