Esa cosa se transforma en alguien que usted conozca

(FRySSI,TEM,027) - Ely Heriberto Efrén Zambrano Zambrano - Dominguillo

Yo antes en las noches andaba de vago, de un lado a otro, un día me fui a un rezo, a un velorio, un finado, un cadáver, yo vivía más arriba, tenía una casa, llegando a la casa yo cargaba una linterna y una pistolita y, chas chas chas, oigo un sonido, veo con la linterna un perro grande, llegue a tirar la soga a la bestia, y yo le digo a mi señora: un perro me ha seguido, y yo le digo: toma que allá está, yo iba a disparar, cuando él se fue; pero como yo le cogí miedo, me siguió, me siguió, me siguió, no me dejaba en paz; ahí cuando fui chofer después, venía en un carro, en un carro de un hermano, venía bien borracho, el carro no me subía ni a palo, a la final yo me santigüe y ahí me subió el carro, cuando llegué dije: éste es el diablo; como a mí me gustaba la música de Julio Jaramillo, le converso que yo lo escuchaba aquí, un pasillo que decía: “Mujer que encierras virtudes en tu corazón tan santo, entrégame tu cariño, quítame este amor de llanto, que me tiene enferma el alma y el corazón oprimido, pues no dejes que el amor no muera, yo de nostalgia y sin tu cariño”, nítida la canción la escuchaba, ahí me llegó, me decía vente, vente acá, esta es tu música me dijo; mire, yo de ahí el carro no me paré, luego yo veía a mi mujer y me decía: mi hijo, sí papi ven, ven; no ve que esa cosa se trasforma en una persona igualita; a mi papá también lo seguía, a mi papi le decía: ven, papi, acá a cuidar a la bestia. Serio, eso sí existe, para mi existe. Esa cosa se transforma en alguien que usted conozca. Sí, otra: un primo, él venía en un caballito negro y yo en un carro rojo, yo estaba tomando con mi primo una botella y toma y toma, cuando menos él ya me estaba esperando en el puente, pero no era él; en otra, yo andaba con unos amigos en el carro y se me hace una carretera; yo dije: éste es el malo, planté el carro, lo dejé ahí y los manes: ¿qué fue?, ¿qué fue?, le digo: huéleme, y se vino un viento, sin mentirle, olía a puro cacho quemado, a azufre la piel, no está ni mi señora para que le conversara, esto era apestoso a azufre, yo me quede allá hasta las cuatro de la mañana, me quede durmiendo ahí sentado, yo me acuerdo de todo; cuando llegué a mi casa me pegué un duchazo y ni así me salía el olor; a veces en las noches sentía que esa cosa llegaba, sonaba, corría caballo, no era una persona nada, si no que se escuchaba: ta ta ta ta ta, así ha sido mi vida, esas cosas malas que me han pasado.

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