Es que antes era lo que sus padres le decían a uno, no como ahora que los hijos mandan a sus padres

Gina: ¿Cómo vivió aquí, que se acuerda de todo lo que había aquí?

Úrsula: Todo era como una montañita, ahí trabajábamos, ayudábamos ahí, yo tejía alforjas, yo me dedicaba a tejer.

Gina: ¿Y esos tejidos a donde salía, usted comerciaba esos tejidos, salía a vender?

Úrsula: No, mi papá era el negocio allá, vendía en Calceta, Rocafuerte, Montecristi, mi hermana mayor lavaba y planchaba.

Gina: ¿Desde qué edad empezó a tejer usted?          

Úrsula: Desde los 16 años.

Gina: ¿Y sus hermanos?

Úrsula: Ayudaban a mi papá, sacaban vacas, ellos hacían eso.

Gina: ¿Y usted hasta que edad seguía tejiendo?

Úrsula: Hasta que ya me comprometí, a los 20 años.

Álisson: ¿Cómo eran sus padres?

Úrsula: Eran unas buenas personas.

Gina: ¿Qué recuerda de sus tiempos, de cómo era antes el tiempo?

Úrsula: Eran muy celosos con uno, ya, no le dejaban ni asomar, eran ellos así, no le dejaban ni salir a una fiesta, nada.

Gina: ¿Y usted no salía ni se escapaba?

Úrsula: No, es que antes era lo que sus padres le decían a uno, no como ahora que los hijos mandan a sus padres, no, antes no.

Álisson: ¿Sus padres eran muy estrictos?

Úrsula: Sí, era lo que ellos decían, eso era, nadie contestaba, nadie se ponía en disgusto, así era.

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