Experiencia personal de Vilma Licenia Vélez Lucas

Mi nombre es Vilma Licenia Vélez Lucas, soy parte de la Fundación Raíces y Sueños de San Isidro desde que era una idea, que surge a partir de la relación de comunicación que mantengo desde siempre con Juan Ramón.

En 2016 me sugiere que como estaba liderando la Unión de Organizaciones Campesinas de San Isidro (UOCASI) como presidenta podíamos iniciar un proyecto de rescate de la cultura montubia de San Isidro y sus Comunidades, idea que fuimos madurando hasta que se convirtió en un proyecto pequeño.

En 2017 tuve la oportunidad de viajar a España donde conversamos del trabajo que hacía en UOCASI y decidimos incluir el proyecto cultural, que para esto Juan Ra había escrito, es así como traje conmigo el proyecto lo presenté a las comunidades en la UOCASI y fue muy bien acogido.

Una vez que llega JuanRa  el proyecto se pone en marcha, visitamos las comunidades donde surgen ideas importantes que son recogidas, las mismas que hacen del pequeño proyecto un macro proyecto  por la magnitud del proyecto se decidió crear la fundación, entre tanto se hacían las entrevistas a adultos mayores, considero que la Fundación es una escuela de aprendizaje cultural, donde los adultos nos cuentan sus vivencias los niños son protagonistas del libro Infancia Plena, los jóvenes son artista del rescate cultural aportando tiempo, habilidades y destrezas en las diferentes escuela, las mujeres aportan con sus experiencias en gastronomía, agricultura, medicina natural vivencias que enriquecen el proyecto

 En general puedo decir que mujeres, hombres de todas las edades son los que hacen de este importante proyecto una vida de convivencia comunitaria y de aprendizaje.

Invito a los que todavía no se han involucrado a que se unan a nosotros para fomentar más este proceso de rescate cultural porque este proyecto es de San Isidro y sus Comunidades para mostrar a nuestra parroquia, Cantón, Provincia, País y el mundo la inmensa riqueza cultural que poseemos.

Estoy convencida que este aprendizaje nos permite enriquecer nuestra formación comunitaria y ser ejemplo para otros lugares que descubran sus raíces, las valoren y las fomenten