Experiencia Personal de Rocío Vivas

Mi nombre es Erlita del Rocío Vivas Romero, casada por más de 30 años, madre de nueve ángeles brillantes que iluminan mi camino. Gracias a Dios cuento con su bendición, teniendo a mis padres vivos, ocho hermanos y un sin número de ángeles que me guían y los amo, en especial mis nietos.

Con mis defectos, virtudes, carencias y habilidades, soy feliz con lo más preciado que Dios me ha regalado, la vida, la fortaleza de levantarme cada día con ganas de vivir al máximo. Puedo testificar que la vida no tiene fin sólo tiene cambios temporales.

Raíces y Sueños, un nombre con mucho poder, qué sería si no tienes las raíces que van quedando atrás, pero siguen prendidas de nuestro ser.

Quién no tiene sueños por cumplir.

Hace meses atrás, miembros de la Fundación Raíces y Sueños tocaron mi puerta una mañana, me sentía sola, triste y abandonada, sin fuerza para continuar.

Al escuchar la voz de la mujer dándome su mano para levantarme, me puse de pie, sonreí de alegría y grité a los cuatro vientos que iba a cumplir mi sueño: escribir un libro, aunque no tuviera a mi alcance los requisitos.

Fue desde ese entonces que empecé a asistir a reuniones, a jornadas de trabajo, a talleres de aprendizaje, que se venían tramitando por medio de la Fundación Raíces y Sueños, a la cual estoy muy agradecida por los beneficios que mis hijos también han recibido.

Por mi parte he conocido más de lo que esperaba conocer, amistades, lugares, trabajos, intercambio de ideas, marchar junto a un grupo de personas que se familiarizan en el camino. Espero de Dios que se normalice la situación que estamos pasando en todos los países y así lograr los objetivos que se dibujan en la Fundación Raíces y Sueños, que, a pesar de los obstáculos, sigue en pie, trabajando por el bienestar de las comunidades.

Quiero compartir este mensaje con quienes tengan la oportunidad de leerlo, especialmente con personas que se sienten desmayar, que no se rindan por favor.

No desmayes, no te rindas, la vida continúa.

La vida y el tiempo es un reto a comenzar, el camino es estrecho y tan amplio a la vez, podemos tropezar, reír, cantar, llorar, equivocarnos, quedarnos al margen creyendo que ahí se acaba la vida, no te rindas, no desmayes, levántate, cristaliza tu ser para continuar, cuando creas que todo ha terminado algo nuevo está por comenzar.

Bendiciones, queridos lectores

Rocío Vivas