El duende y el platillo volador

(FRySSI,TEM,078) - Pedro Pablo Párraga - La Felicidad

Eso sí, me han correteado los duendes, yo era cazador, antes cuando había que cazar, sabía cazar 3, 4 guantas, ahí -el duende- me hacía problema ya cuando ya al último unos bultos medios raros, con luces mismo, decía; llegaba a mi casa mudo hablando…”¿Que te paso viejo?” y yo decía, no sabía qué mismo era pues; después ya me componía como que iba recobrando el aliento; me correteaban prácticamente pues, no me dejaban cazar; la otra vez me llegó uno, estaba cazando, veníamos a caballo largo, a las 11 de la noche, en la montaña a caballo, ay Jesús, llegó aquí abajo donde estaba la tarimba, aquí abajo se quedó y no lo pude coger porque me quedé paralizado pues, no lo pude toquiar, ya le pasa eso a uno. A caballo iba sentado yo en plena montaña y de noche ¿quien va andar a caballo?; eso recuerdo algunas cosas, pero no me alejaba de la cacería, vaya de noche a la cacería vaya, así me hicieran asustar yo seguía no más. La vez que me mandaron mudo estaban…, yo jalaba una hamaca, estaba viendo a la luna con una hoja de verde que ya iba a caer la luna, cuando por acá venia acá de este ancho más o menos redondito, pero puras luces, me dio la vuelta a mi, y ahí me quedé sin habla, ahí si no se cómo bajaría yo, y llegue a la casa pero ya llegué mudo y babeando; después como un mes dije que no iba a salir, después volví otra vez y ahora porque ya no hay que cazar.

¿Y yendo a caballo como se ve? -No se ve, usted no ve nada; lo que se escucha es el ruido, pero no se ve; usted escucha el sonido que le llevó al río, tampoco me dio chance a bajarme porque no pude, ya me enmudeció, no pude enfrentarlo.

¿Entonces usted no le vio nunca al del caballo? -Al del caballo no, pero si al  plato volador puras luces.

¿Un plato volador? -Sí, un plato volador, así  como un plato, pero era puras luces de distintos colores y usted en la montaña y que vea eso,

¿Entonces qué? ¿Le rodeó a usted? -Sí, me rodeó, salió y se fue, ahi si no se cómo bajaría y cómo llegaría a la casa, todo dejé botado, carabina, machete, todo dejé botado. ¿O sea que se fue usted? ¿Corrió? -Yo me quedé parado le digo, ya se me desapareció y no se cómo bajaría pues.

¿No se acuerda? –No, dejé todo botando.

Y ¿salió corriendo para la casa? -Sí, sólo quería irme a la casa y saber cómo me fui porque no se cómo llegué a la casa, se que llegué babeando porque la mujer me conversaba “Llegaste babeando” decía

¿Y al duende nunca lo vio? -No, nunca lo vi.

¿Y ha estado por aquí por donde usted ha vivido? -No, en realidad nunca lo he visto. He oido que hay duendes, que lo ven, pero a mí nunca se me ha presentado.

Deja una respuesta