El duende, uno que le llamaban la Tunda

Antes por ejemplo los abuelitos tenían creencias, ellos sí. El duende, uno que le llamaban la Tunda. O sea, mire, antes, antes cuando yo era pelao yo sí me acuerdo que habían cosas. Se veían por los sectores. Eso era un cafetal, esta parte, aquí la gente veía unos puercos de noche, grandísimos, andando por los cafés. Por allá veían gente. Bueno, una parte que se me está olvidando, que esa es buenísima. Yo tenía… ahí que le dije, que estábamos con mi abuelo allá atrás, pues, y pasábamos por aquí, esta carretera recién la empedraron como está esto, así, empedrado. Yo, o sea, me gustaba andar bien vestido en esos tiempos, ya pelado pues, bien vestido, buenos zapatos solamente estaba en eso porque yo no tenía vicios. Eh, iba más adelante allá, eran como las cuatro de la mañana. Mi abuela me dio cuatro pollos para que le venda, ya muy grandes. Me he venido ya como a las 4, allá a las 5. Iba allá adelante de un corralito ahí. ¿Sí ve un corralito de este lado? Ahí está. Ahí está una caja que está sola, ahí en la (INAUDIBLE*). Bueno de allí yo iba, la mula le había puesto en una mula, le había puesto cuatro sacos de limón, limón criollo, le llevaba al mercado de San Vicente. Cuando llegó acá la mula se paró, de pronto se para y con lo que se para, me pega aquí en el pecho (Señala con el pectoral izquierdo*) se arrinconó, la mula se arrinconó al, al, al ¿Cómo? Acá al alambre cuando yo que miro, oiga, y venía de frente una mujer, una mujer, pero lindísima, un pelo que le llegaba aquí atrás, un velo que le arrastraba, oiga, pero yo no… y yo siempre, una vez le hice una consulta a un, a un, a un cura, a un padre de Esmeraldas y me dijo que era una bendición, pero yo no sé a la final porque la le dije que ese día, pero, ya, pasó así, pero casi no tocaba el… la tierra. Solo iba así (Mueve las palmas de las manos hacia adelante*) caminaba pero yo, todavía era muchacho ¿no? y el velo, cuando en eso que pasa cerca así que más o menos aquí estaba yo y pasaba hacía ahí (Señala con las manos una distancia corta*) pero yo estaba…en eso yo creía que era algo, algo vivo pues, ¿no? En lo que pasa así y la mula se enfocó y la miraba así (Señala con ambos dedos índices a izquierda*) y me vira, me da este, este, como se… este lado me dio, este perfil (Señala su mejilla izquierda*). Pero era una mujer elegantisísima (INAUDIBLE*). Oiga, pero lo único que yo no pude fue hablar. Yo no hablé. Me quedé ahí solo pirando, ahí, como una estatua. Maomenos pasó así allá (Señala con la mano hacia su izquierda*) y ahí ahí ahí mismo está el río, ahí hay unas cañas (Señala con la mano hacia su izquierda*) cuando yo que miro (Mueve las dos manos expresando que desapareció*). La ví hasta que bajó al río pero y no la vi. Siempre yo, ahí en ese pedacito, yo le cuento a la gente y me dice ¿Y no le da miedo? -No, no me da miedo. Nunca me dio miedo.Y nunca más volví a verla, nunca. Ya le digo, en Esmeraldas una vez estuve de padrino de un niño en una iglesia y veo a un padre, le hice una consulta. Era, parece que él era argentino no sé. Le hice la consulta, yo le digo, y dice, «Ya, la consulta» y me dice «No»… me dice -«No sé pues, de que yo no entiendo» me dice -«No, mire, esa es una bendición que tú tienes de por vida, de largo» oiga, y en serio, yo nunca puedo ver, nunca, yo… mi juventud ya se fue, anduve por ahí andando, pero yo nunca he usado una linterna. Para mí el camino es exacto como que ande ahí. 

Yo digo que para mí ha sido algo bueno, porque era de blanco, era blanquititito y ahora que paso, a vece que paso, a vece ya de mañana pue, a veces ando porahi me acuerdo como que me da como cositas, pero me olvido. Sí, la gente me dice que como ví y le digo, «Yo vi eso, yo vi». Yo vi con mis ojos y es que he visto no es que nadie me cuenta. Ponga, usted me cuenta una historia que dice, «Este fulano dijo» no, es que yo la ví, con estos ojos yo miré. Pero era una mujer, una mujer grande de una talla grande de mujer. Yo la miraba, cómo pasó así (*Mueve la cabeza de izquierda a derecha) pue yo la miraba de arriba abajo (*Mueve la cabeza de arriba abajo). Que ese velo, ese vestido le… como una novia, le iba así para atrás, así (Mueve las manos hacia atrás y hacia adelante a nivel de sus rodillas*).

Ella tampoco me habló. Me miró, sí. Porque ya le digo, recto, como que usted ve a alguien y vaya caminando y usté, y a lo que ya llega cerca ahí, vira acá y ahí sí está este perfil (Señala su mejilla izquierda*) rosadita la (INAUDIBLE*). Y yo siempre digo, bueno, así ha de ser, ¿no? Siempre ando, a veces dicen que en la vida hay problemas, siempre se hacen… se curan, se sanan. Esa historia me estaba olvidando de contarle. Sí, que pasan y eso me decía el cura eso él decía, «En el mundo son pocas de estas historias que hay» dice, «poquisimas» (INAUDIBLE*) «No es mentira» le digo, «Fue verdad porque yo vi». Tenía como unos, ya tenía unos 14 años pues. No he tenido , de 12 a 14 años por ahí. Yo era pelao, pelaito, ahí fue, jovencito. Yo siempre le cuento así a la gente que vienen por acá esta historia (INAUDIBLE*) algo, algo mío, misterioso. Sí porque yo digo, si hubiera sido cosas malas, pues la mula que hubiera sido pa dónde coje (Gesto de irse con la mano*). Sí, no estuviera contando ¿Qué es que me hubiera hecho cualquier cosa?¿No? Para mí fue algo, algo, algo bueno. Pero a veces llegaban, llegaban los…o sea, yo, yo comparto con todo, llegaban los albañiles, los (INAUDIBLE*) (Enumera con sus dedos*). Yo les hacía esto, pero no se las daba directamente, y me dice, «Pero usted ha visto algo» le digo -«Sí, pero, pero» le digo, » pero esque no puedo decirle más» «Es que eso fue para mi» le digo, «solo eso, no puedo darle más explicaciones». Como que eso no les gusta y creen que es mentira (RÍE*). Como que no me creen, le digo. Sí, le digo, eso fue real, de la vida real y así historias que a uno le pasan y a veces ya ni se acuerda (RIE*). Pero digo yo la más esquelo… escalofriante fue la historia esa. Fue…no, no, no fue ¿Cómo, cómo le digo? Como de miedo, más bien como de, como de un… de algo bonito que yo me sentí y de luego, a la gente que yo les converso, me escuchan y dicen, «Esta bonita la historia, esta bonita». Así es. Y ahí en la vida de uno pues, ha sido campos, como campesino (SONRIE*) siempre campesino. Sí, oiga. O sea, más que todo ahora porque ante, ante era bonito que… y, o sea, yo también anduve andando yo soy por Esmeraldas anduve, mis aventuras, anduve trabajando pero la ciudad, todo en Guayaquil, las ciudades casi poco me, poco me gustó por la bulla, el bullicio, el peligro. Cambio, acá uno, claro que no es que estamos libres de todo, ¿no? pero estamos un poco más protegidos acá. Si alguien viene para acá, si es que tiene que venir expreso, se da algo, ¿no? y ahora con lo poco, ahora no sale tampoco ya.

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