Dos niñitos de blanquito de este portecito, blanquitos, los dos estaban paraditos, así juntitos

(FRySSI,TEM,226) - Benito Loor y Teresa Saldarriaga - San Francisco

Alguna leyenda, antes se escuchaba del patica, del malo, del duende. Estaba enamorado de una chica, Ofelia Loor. Parientes podemos haber sido ¿no? Era Loor. A ella la visitaba todos los sábados, la visitaba ahí en Bahía, y le pedí que se vaya conmigo. Ella me dijo que “No, que la pida”, yo le digo: pero no tengo plata, Ofelia, ¿cómo quieres que te pida si no tengo? Bueno, nos quedamos ahí, seguimos enamorados, enamorados. Otro día me voy a donde ella otro sábado a visitarla, hemos conversando bastante y vuelta le digo: Ofelia, yo he decidido que te vayas conmigo porque yo no tengo plata para pedir, tú quieres ser mi esposa, quiero que te huyas conmigo esta noche. Y me dijo “Ya, me voy, me voy esta noche”. Oiga señora, le cuento que me voy, yo salgo de la casa como que me venía, después más acá esperándola un rato, tuve una 1 hora y media o 2 horas y no apareció Ofelia. Bueno, me regresé, cogí mi carro y me vine. Cuando más acá, le cuento, bajando El Relleno, venía pensando de Ofelia que no, no había salido. Cuando me siento, anteriormente El Relleno era muy lluvioso. Era muy húmedo, había unas paredes de barranco de ambos lados y la carretera pasaba acá abajo. Y yo venía en la carretera cuando siento que me tiran del barranco una cosa atrás, como una maleta, bufanda, pum, cayó. Yo miro y le pongo al foco, estaban dos niñitos de blanquito de este portecito, blanquitos, los dos estaban paraditos, así juntitos. Dos niños de blanquito. De ahí me vine oiga, le digo que fue el caballo de ahí para acá, le digo que acaso paraba para nada, ese caballo, era que yo medio le sostenía, era como loco. Quería llegar a la casa, me acosté a dormir, al otro día le conté a mi mami, le conté al papi, y, bueno quedó ahí. El día sábado de nuevo me fui a visitar a Ofelia, y le digo: Ofelia me ha pasado esto, así que si tú no te vas esta noche, ya olvida… hoy día en el día, porque ya de noche ya no te visito. Ella no había salido ella, me dijo que le había contado a la mamá que se venía conmigo. Ofelia, le digo, pero ¿cómo le vas a contar a tu mamá, a tu papá?, déjate de cosas. Cómo va a creer. Así me dijo. ¿Pero para qué le contaste?, yo le decía pues. Ya no fue para mí, ya no fue para mí. Oiga porque si la quería a la Ofelia. Le dije: yo no más no vengo a visitarte de noche. Hoy de día es el día que te vas conmigo o si no, me voy, ya no vengo más a visitarte. Me dijo: “Bueno, espérame”. Oiga, le espero vuelta como hora y media, 2 horas y no me sale, no me sale. Ya la cuidaba la mamá, la cuidaba el papá, pero yo la quería pues fíjense. Ella no quiso hacer un hogar conmigo, yo la quería a ella. Bueno pues se acabaron los amores con Ofelia. Y la visión que tuve en la noche yo calculo que eran angelitos, dos angelitos que estaban allí. Porque eran pequeñitos de blanquito, pequeñitos. Yo no sentí miedo, el caballo sí, fue una cosa que no lo aguantaba al caballo. Sí fue verídico, los angelitos, sí fue, me tiraron a mí, como que algo, una maleta, me la tiraron al camino, y yo miré, estaban parados dos angelitos.

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