Domitila Arias – Cañaveral

FRySSI,TEM,323 - Domitila Arias - Cañaveral

Oficios

Mis padres me ponían a hacer oficios, tenían burritos, a cargarle comida al burro, ayudarles así a hacer cerquitos para sembrar ellos, habitas, yucas, todo eso, buscar leñita todo eso, a uno le ponían el oficio. Eso era lo que le enseñaban a uno. Luego me metieron de niñera, muchachita yo, de ahí ya me hice señorita, casi ahí donde me metieron de niñera me crie yo, en casa de un señor que vivía antes aquí en San Isidro que llamaba Lelis Navarrete. Ahí pasé de niñera algunos años, hasta que ya me crecí, me crie y me hice señorita, ya me hice mujer, como quiera ya, ahí dormía, hacía todo ahí. Cuidando a los niños que tenía chiquitos. Y arreglar los cuartos, las camas, todo a uno le indicaban, y ya después que me hice señorita, ya me pusieron a que aprendiera a lavar. Sí aprendí a lavar. Ellos tenían tienda, tenían una tienda ellos.

Escuela

Nunca me pusieron a la escuela, yo no sé nada, yo soy cieguita, no me pusieron a la escuela ellos, mis padres nunca me estudiaron. Nunca me pusieron a la escuela, me dejaron sola, nos metieron a trabajar así de niñera y d onde nos metieron a niñera les dije: enséñeme algo, lo que ellos decidan, y nada, no me enseñaron. Y luego no fui a alfabetización.

Machismo

En el tiempo de mis papás y de mis abuelitos existía el machismo, peleaban, hacían, deshacían lo que a ellos les daba la gana, maltrataban a las mujeres, hay algunos, bastantes, cuando toman el alcohol, toman, la maltrataban, eso había antes. Y ahora, tal vez más peor. Más peor ahorita, pelean, hacen todo, quieren hasta matar la gente. Él, para qué, el papá de mis hijos nunca me maltrató, él tomaba ahí traguito, pero a mí nunca, ni el jalón de mechas siquiera, a mí nunca me maltrato de esa manera. Pero yo he visto en otras parejas sí, pero a mí no, para qué, no tengo por qué mentir, porque él nunca. La situación de la mujer, después mi mamá pues, el esposo pues ahí a veces toreaban, se dejaban, y volvían vuelta. Yo veía eso en otros hogares, uno se daba cuenta pues, en sus hogares que ahí veces toreaban, celosos. Por gusto hay veces celan, por gusto, a veces no son las cosas y celan. Se inventan pues sí, eso lo inventan. Y ahora pues ya una, si medio ya la maltratan, cogen y se van. Antes había que aguantar. De antes sí, las mujeres de antes aguantaban ahí los, todos los, los decenios que le hacían los esposos… En cambio, ahorita no, la mujer si medio ya le azocan, ya cogen y se van, o se van con otro. A veces pues uno se ve que están los hogares tranquilos, no pelean, pasan tranquilos, unos pelean, les pegan a las mujeres. A veces depende del carácter de la mujer, hay veces pues, no sé, unas son medio bravas, a veces, bravas, no consideran al esposo, a veces el esposo no considera a la mujer. Uno se hace respetar, no van a venir con groserías que uno, a veces, las mujeres estamos solas y ahí, personas que son, groseras, patanes. Ahorita ya no pue hay que considerar a los niños hay que, anhelarlos, hay que cuidarlos. A los hijos varones, se les enseña a cocinar, se les enseña a lavar, la enseñanza, es que por eso que dice que tiene que enseñarle. Yo el mío, para qué, ahí está que ahorita lo voy a presentar, él sí hace de todo, ve ahorita me está haciendo aquí en la cocina. 

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