Con mi esposo levantamos maicera le digo

Con mi esposo levantamos maicera le digo, ¡cuadra de maíz!, un año cogimos catorce fanegas de maíz con él. Mire, trabajamos con machete, nos veníamos de mañana y llegábamos a hacer almuerzo

Entrevistador 1: ¿Cómo transcurrió su adolescencia, su niñez?

Delia: Mis padres eran muy pobres, mis padres me criaron bajo la pobreza. Yo pasaba trabajando al machete, en mi adolescencia, nunca tuvimos una fiesta; nosotros nos criamos simplemente, sin zapatos. Hasta ahí éramos nosotros. Ya cuando me comprometí, mis viejitos quedaron. Yo tuve mi compromiso, ya tengo mis hijitos. Gracias a Dios aquí ya no me falta nada.

Delia: Con mi padre, toda la vida cogía café con él. A las seis de la mañana me decía: «Negra ya nos vamos a trabajar”, “Ya papi». Yo me alzaba un racimo de verde para llegar a mi casa y medio saco de naranja ¡a pies! para llevarle a mi familia, para que comieran; eso sí, me gustó trabajar. Yo he sido trabajadora y nunca me arrepiento hasta aquí, nunca me he arrepentido, porque cuando uno es mujer trabaja también. Yo con mi esposo, nosotros levantamos maicera le digo, ¡cuadra de maíz!, un año cogimos catorce fanegas de maíz con él. Mire, trabajamos con machete, nos veníamos de mañana y llegábamos a hacer almuerzo ¿Qué me tocaba? Hice almuercito, vuelta medio día subía, para tener catorce fanegas de maíz, yo sí fui trabajadora, y hasta aquí sigo siendo porque no le doy a nadie flojera, así me encuentre enferma yo lo hago, porque una madre tiene que hacerlo hasta que pueda alzar pies. Ya no alzo pies, pues los hijos verán de ahí para allá qué hacen, eso sí le cuento a mis hijos y le cuento a mi madre.

Entrevistador: ¿Qué herramientas utilizaba?

Delia: Yo cocinaba, yo usaba el molino, el molinillo, el bunque para pilar el café, cogía el café, lo tostaba, lo molía. Molía el maní, para darle de comer a mis hijos, los pelaba y vuelta los molía para darles a mis hijos. Y yo, nosotros de antes, no usábamos como ahorita usan esas cosas. Toditos de antes, eran esas más difíciles, que uno cogía sus cosas y comida de antes, nadie comía con químicos. Sí, antes la comida era linda de comer. Nosotros lo hacíamos, ¿cómo le digo? ¡Yo sí!

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