Ahí siempre se le presentaba “el malo”

(FRySSI,TEM,240) - María Cecilia Zambrano Moncayo - San Isidro

Tenían que bautizarlo porque decían que si no lo bautizaban, ya el diablo se los llevaba, que el espíritu malo se les metía. Tantas cosas decían. Por eso que a veces acababan de nacer y enseguida los bautizaban. Porque incluso sí ha habido que el malo se los metía, el espíritu malo, sí llegaba. En personas, el malo llegaba a las casas en nombre de otra persona; por ejemplo, imaginemos el compadre canelitas que se llama Julio Ruiz, el malo se presentaba cómo esa persona. Así es que se le presentaba. El malo. Había un hermano de mi papá que llamaba Pedro, él era borrachísimo, se emborrachaba casi todos los días y ya borracho, tenía un caballito y subía a caballo; pero en la subida que había antes de llegar a mi casa, ahí siempre se le presentaba “el malo” en figura de cualquier animal, se le presentaba y se le embarcaba al anca, llegó mudo a la casa de él, como a las 8 de la noche. Era mudo, mudo. “Ahí llegó” dice, le cogieron a la mujer y al caballo le desensillaron, y lo encerraron, que antes hacían pesebrera con bunker, les picaban a las bestias que iban a montar a caballo. Y ahí las tenían esas bestias cogidas, no las tenían en el potrero. Y llegó la mujer, después dice él que no se acuerda, que se acuerda hasta lo que llegó a las lomas arriba y hasta ahí se acuerda y ahí que se le embarcó y lo puso mudo. Y al otro día fue que habló y ya después conversaba que era el malo el que se había embarcado. Sí, sí, sí existía, sí existía. Ahora dicen que ya no, poco, pero sí.

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