Aclis Moncayo – San Isidro

FRySSI,TEM,233 - Aclis Moncayo - San Isidro

Así era mi padre, a nosotros nos daba palo y mi madre lloraba

Era mi cumpleaños pues, y yo salía; yo ya estaba como de unos 8 o 9 años, ¿no?… Mi madre me había hecho unas trenzas y una tía me había regalado una cinta, me hicieron los lazos de las cintas y un cerquillo, me cortaron un poquito, pero no era demasiado. Cogió con un machete ¡pin-pin!, me cortó las trenza. Lloré, lloré, lloré. Porque así era mi padre, a nosotros nos daba palo y mi madre lloraba porque mi madre sufrió… ¡uff! Un montón.

Por una azotea nos tirábamos abajo

Cuando él iba borracho y ya nosotros lo veíamos ya lejos de una loma… ¡IIIIIIUUUUUUGGGE madre! ¡Y ya viene mi papá! Nosotros corríamos teníamos un saco o como dicen ahora, un costal y le metemos la ropa, colchitas.. por una azotea nos tirábamos abajo. ¡Fiuuug! [silbido]. Ya le teníamos barrido nosotros, y de las lonas que recogían café, nosotros, mi mamá las hacía lavar para extendernos ahí, pues para dormir ahí. Pues y ya cuando él se dormía, ya mi madre hacía ¡Fiuug! [silbido] y era seña que mi padre se había dormido y teníamos que pasar por una azotea -que se llamaba antes- y ahí pasando los más pequeños.

Uno tiene que perdonar porque Dios perdonó que somos pecadores

Dios nos pone a prueba, y uno tiene que perdonar porque Dios perdonó que somos pecadores, él perdonó para enseñarnos a nosotros.

Fue una vida pésima, pésima, pésima

La vida fue una de nosotros antes, yo digo ahora todo tienen, que antes que había que moler el café en piedra, rayar ese maíz, en piedra, se rayaba en rayo y muélelo en piedra. ¡Ay, dios mío! Fue una vida pésima, pésima, pésima.

Ser católica hay que ser buen vecino, buen amigo,

el que necesita darle la mano

¿Qué es ser católico? Me parece que ser católica hay que ser buen vecino, buen amigo, el que necesita darle la mano, y yo eso tengo aquí mis vecinos. Todo el mundo me quiere, todo el mundo. Santita Bermúdez me decía: ¡Uy!, me señaló, usted no es católica porque usted no va a la iglesia.

Con un huevo duro, comían cuatro

Con un huevo duro, comían cuatro, y había huevo, decía mi madre para que aprendan a compartir con todos; sí, eso era.

La de antes era mejor comida porque no tenía nada químico

La de antes era mejor comida porque no tenía nada químico, nadie estaba enfermo y ahora mire todo mundo enfermo.

 

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